Receta Yumiam · Clásico francés
Gratinado de patatas
Cinco ingredientes, sin queso y sin cocción previa. La versión que no suelta agua y que se sostiene en la cuchara — la que se repite sin pensarlo.
El gratinado de patatas se hace con patata cruda, nata, leche, ajo y nuez moscada, y se hornea una hora y diez a 150 °C. No lleva queso, y las rodajas no se lavan: el almidón que queda en su superficie es lo que liga la nata durante la cocción.
- Sin queso — el dorado viene de la nata que reduce en el horno.
- Sin lavar las rodajas — su almidón es lo que liga el plato.
- 150 °C durante una hora y diez, no 180 °C — la nata reduce sin cortarse.
Elaboración
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Preparar la fuente
Frota una fuente de horno con un diente de ajo cortado por la mitad y úntala con mantequilla. Precalienta el horno a 150 °C con ventilador.
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Cortar sin lavar
Pela las patatas y córtalas en rodajas de 3 mm. Sécalas con un paño y no las pases por agua.
El detalle que lo decide: el almidón de la superficie es lo que ligará la nata. Lavar las rodajas garantiza un gratinado que suelta agua.
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Montar el gratinado
Mezcla la nata y la leche, salpimienta, añade la nuez moscada y el segundo diente de ajo machacado. Coloca las rodajas en capas apretadas y vierte la mezcla hasta cubrirlas.
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Hornear despacio
Cuenta una hora y diez a 150 °C. La punta de un cuchillo debe entrar sin resistencia y la superficie quedar dorada sin secarse.
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Dejar reposar
Saca la fuente y espera quince minutos antes de servir. Es en ese reposo cuando el gratinado se sostiene en la cuchara.